”  MONCHY RODRIGUEZ ” CUANDO MUERE UN GLADIADOR SOLO RESTA EL LLANTO ENOJADO Y UNA FLOR A SU TUMBA 

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Carlos Márquez

Cuando un gladiador se va, con él se ha ido gran parte el decoro y la dignidad del pueblo.

Cuando un gladiador muere, su espada y su escudo se quedan entre manos, porque en el más allá remoto pretende seguir combatiendo.

Cuando un gladiador cae en la batalla, se esfuman sus bríos, sus fuerzas se diluyen con el soplo del viento, pero el ideal de peleador social se queda flotando en el espacio vital.

Cuando un gladiador se va, después de cabalgar juntos un largo viaje la cita para reecontrarse tempranito en la mañana, quedan repletas de tristes ausencias.

Cuando quedan por airear los grandes temas de la maestría en ciencias políticas, cuando queda por discutir la posibilidad y la imposibilidad de la reelección presidencial, cuando dejamos en el tintero, la proyección de la Guerra Comercial y el necesario establecimiento de un nuevo orden internacional, no es justo que otro gladiador caiga.

Cuando queda tanto por trabajar para lograr el definitivo desarrollo que le dé derecho a la calidad de vida a toda la población, no deben perecer los gladiadores.

Este miércoles 22 de agosto, al despertar leímos en Teclalibre, un titular que nunca podré escribir..

MUERE MONCHY RODRIGUEZ EN SANTIAGO. Se trata del Santiago que adoramos y que nos vio nacer y crecer.

Y cuando a causa del abandono divino se nos muere otro gladiador a quien se les detuvieron los latidos rojos en el campo de batalla, solo resta el llanto enojado y una flor a su tumba.